Ahora las horas muertas se aburren en el velorio de las posibilidades,
las telarañas cuelgan en los besos que no se dan,
ahora que no rasgueas en las cuerdas de mi cintura,
ahora echo de menos hasta los dias que no te tuve
y dibujo con tinta oscura sobre la piel todo aquello que ya no escucharas.
El abecedario de mi cama empieza a hablar en otros idiomas
y mi piso de 2 por 3 no incluye torre de Babel,
tampoco hay diccionarios de extranjería
asi que me canso de oir frases que sé que no voy a entender.
Hay lunares en mi espalda organizando golpe de estado,
y cicatrices con ganas de claudicar,
y hace tiempo que el agua que se destila por mis pestañas
ya ni siquiera sabe a auténtica agua de mar.
Y como empiezo a tener cosas que dejar atrás
salgo a correr cada vez que puedo,
pero a la que me descuido el tablero se da la vuelta
y justo donde acabo es donde empieza de nuevo el juego.
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