viernes, 29 de julio de 2011

Miedos.

Lo noto de repente, de la nada, llega e invade porque puede, porque sabe donde me duele, donde escondo los recuerdos. Llega y se planta delante de mi, como un gamberro de mi niñez, sabiendose poderoso e imbatible. Me mira desde su cara sucia y se sonríe, me sabe lo suficientemente canija como para no poder aguantar determinadas embestidas, sabe que por mas que corra y de pedales en contra no puedo esquivar algo que llevo dentro. Los miedos, las dudas, las cicatrices, las marcas......brotan sobre la piel como pecas, dibujando un recorrido de dolores y decepciones, de pérdidas y de mentiras.
Y todo comienza con la forma en que me miras, con el sonido de tu voz o simplemente con un leve roce de tu piel en la mía, de repente se me nublan las ilusiones, todo es lluvia y vendabal, y no tengo donde guarecerme, la distancia se atrinchera entorno a mi y me aisla, me vuelve de hielo, y no puedo hablar y me aterroriza sentir. Noto el corazón asfixiado por salir a flote y noto el nudo en el estomago que no se lo permite. Pierdo el apetito y las ganas de saborear tu momento. Quiero morder tu esencia pero no tengo valor para liberarme del bozal. Me toco la nuca, miro a otro lado y dejo pasar ese instante de ciencia ficcion, de pelicula de terror barato, respiro lento, parpadeo y vuelvo a mirarte. Sigues ahi, tienes la sonrisa eterna, tamborileas con los dedos la musica que se escucha, hasta aqui me llega el olor de tus besos y de tus ganas. Te mueves al compas en mitad del local y yo noto el vaiven del mar, me llegan recuerdos de sal, de infancia serena y atlántico feroz, de la arena entre mis dedos y el sol siempre pegado a mi nariz,de cuando lanzarse al vacío era el mejor de los planes. Vienes a mi, reivindicas tu presencia y el gamberro que me aterroriza se esfuma, se aleja al mismo ritmo que tu manos se deslizan por mi espalda, pierde terreno y antes de marcharse me susurra `hasta mañana,canija´.

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