viernes, 16 de septiembre de 2011
El beso del Tigre
Calle comercial de un lugar cualquiera que no es cualquier lugar. Hora indefinida y temperatura desconocida, esas no son la clase de cosas que se anclan en la memoria, no se porque tengo la sensación de que era invierno, pero no recuerdo pasar frío. Tu a mi derecha, yo a tu izquierda, quizás la segunda o la tercera vez que nos veíamos, con un poco de suerte fue la cuarta y es de ahí de donde viene mi obsesión numérica. Sigue siendo tan fácil caminar a tu lado. Hablar de todas esas tonterías que no tienen sentido e intentan ocultar las ganas locas de decirnos cosas, tapar un elefante con un palillo y absurdamente conseguirlo. Recuerdo justo donde nos paramos, hace mucho que tu no vas por allí pero aquel lugar sigue abierto, no es exactamente lo mismo que fue, pero tampoco es necesario si de evocar se trata, simplemente el rincón existe y permanece, como tu y como yo. La conversación exacta se ha quedado en el olvido, realmente alguien recuerda esa clase de cosas???? la gota hacia rato que bordeaba el vaso y no hay tensión que pueda sujetarla, así que caímos, sin mas o con mucho, con todo mas bien. Siendo la piel el mayor órgano del cuerpo como es posible que haya momentos en los que toda la sensibilidad se concentra en apenas dos centímetros cuadrados....Siempre me han gustado esos besos que empiezan suaves, indecisos y sin que uno se atreva a coger ni aire, acercarme y repetir, alejarme y mirarte, mirarnos, y volver a repetir de nuevo para volver a seguir con el vaivén de irnos probando. Coincidir en el punto exacto en que ya no somos tímidos, y nuestras bocas aun menos, y dejarnos devorar al tiempo que devoramos. Desaparece primero el espacio entre los dos, y luego todo va desvaneciéndose como en cascada, no hay comercios, ni calle, ni gente, ni invierno, ni limites del mundo, sera por eso que el entorno es la parte que mas me cuesta recordar. El olor y el tacto de tu piel, tus besos, tus manos entorno a mi, tus besos, mis dedos entre tu pelo, tus besos...Buscarte aun mas aun teniendote tan pegado como si en eso consistiera la vida, solo en besarte, solo en quedarme pegada a tu boca y dormir allí hasta que empiece de nuevo el día y podamos volver a comernos. Fui consciente de lo mucho que nos iba a durar todo ese sentimiento? lo fuiste tu? fuimos conscientes de que todo aquello nos arrastraría tanto, nos llevaría tan lejos y nos haría sentir tan cerca? Hace muchos años ya, o casi que fue hace nada. Ha llovido mucho, pero determinadas cosas en la vida son impermeables y jamas cogen humedad. Hay recuerdos que son como aves en migración, se marchan cada cierto tiempo, pero saben volver siempre al lugar que les vio nacer.
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